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¿Cuantos hijos quieres tener por Reproducción Asistida?

¿Eres de las que no se atreve a soñar? Imaginar cómo será tu familia de grande, cuántos hijos nacidos por Reproducción Asistida deseas tener puede ser un motor en este camino en el que estás. No tengas miedo a hacerlo.

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¿Cuántos hijos querré tener por Reproducción Asistida?

 

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¿Cuántos hijos querré tener por Reproducción Asistida?

 

¿Nos atrevemos a soñar con más de uno?

Habitualmente y a pesar de la sed que tenemos de una criatura en nuestra vida, apenas nos permitimos soñar la posibilidad de tener de más hijos…

Además, parece que un solo hijo colmaría nuestros anhelos, ¿verdad?

Porque un solo hijo ya nos hace gloriosamente madres.

Hace años en el foro de Crianza natural, alguien planteó esta pregunta: ¿Con cuántos hijos estaría completa tu familia?
Fue muy interesante leer los comentarios y allí nos dimos cuenta de cuán amplio es el espectro del imaginario familiar:

-Había mujeres que sentían que con un solo hijo su familia estaba completa
-Otras deseaban tres niños pero no iban a poder tener tantos.
-Había mujeres que sentían incluso que querían cuatro y cinco hijos.

No todas íbamos a poder formar esa familia imaginada bien por circunstancias personales, familiares o económicas, pero la conclusión a la que llegamos fue que podría ser que no lográramos completarla hasta el punto deseado, pero siempre estaría ahí el espacio para el número de hijos con el que sentíamos que nuestra familia estaba completa.

 

¡Quiero tener gemelos!

Peeeeero… ¿Y si para evitarte tomar la decisión más adelante de aumentar tu familia vas directamente a por gemelos? Muchas parejas sueñan con quedarse embarazados de dos bebés para así evitarse pasar por más tratamientos.
La tendencia mundial es a hacer transferencia única de embrión y los médicos intentan luchar convencernos de no transferir más de un embrión (si son de buena calidad o hay riesgos físicos) ya que se sabe cómo aumentan exponencialmente los riesgos, pero algunos de nosotros llevamos sufrido tanto por el tema económico como por el emocional y físico que optamos por asumir el riesgo.

 

 Martí, Rodrigo y Aitana Bernal

 © Adrian Stoica

 

¡Los hay incluso que se atreven con trillizos! Aunque médicamente está desaconsejado, hay personas que si llegan a implantarse tres embriones bien por haberlos transferido o porque uno se dividió, siguen adelante. Esta división, aunque no es muy habitual tampoco es tan extraordinaria.
Las mujeres solas somos, en general, las que más evitamos los embarazos múltiples. Tememos que la situación nos supere.
Muchas de nosotras, a veces hacemos todo lo posible para que no ocurra, pero luego la vida se impone y nos ocurre :)
Pero también las hay valientes que desde el principio desean un embarazo múltiple y eso las permite arriesgarse un poco más en cada tratamiento.
Para las clínicas no hay duda:

 

Un ÉXITO en Reproducción Asistida es un
embarazo ÚNICO

 

Existe un riesgo considerable en los embarazos múltiples tanto para los niños como para la madre y sí, lo normal es que todo vaya bien, pero hay un porcentaje demasiado alto que puede tener problemas y no hay que menospreciar esa posibilidad.
La prematuridad puede ser algo que marque la vida del niño y de la familia para siempre
Una vez asumido que  tus dos embriones hicieron lo que tú les suplicastes que hicieran en tus noches de betaespera (por favor, quédate, quédate) quiero transmitirte lo maravilloso que es tener mellizos.

 

gemelos más uno

 

Sobre todo recuerda que lo que más deseabas en este mundo seguramente era ser madre, así es que, a pesar de la impresión inicial, criar dos niños a la vez es agotador, pero fascinante.
Te lo dice una persona que se llegó a hacer unas once transferencias de una en una y fue cuando se atrevió a ponerse dos embriones cuando lo consiguió.
No obstante, desde mi experiencia personal creo que lo ideal es tener los niños de uno en uno, por la salud de todos y por una cuestión de tiempo de dedicación al niño… pero también te digo que una persona que como nosotros tiene la maternidad como un altísima prioridad en su vida, no es habitual que quiera quedarse con un solo hijo, así es que…

 

 

¿Y tú? ¿Cuantos hijos quieres tener? ¿Deseas un embarazo múltiple? Gracias por compartir el post con quien crees que puede necesitarlo.

Lactancia de gemelos: Un posibilidad real

Este post lo escribí ya hace un tiempo en mi blog Yendo a por el segund@ para compartir cómo conseguí que se fuera estableciendo la lactancia de mis mellizos. Espero que os guste y sobre todo que anime a las mamás que dudan de su capacidad para alimentar a dos bebés.

 

Si el cuerpo ha permitido la gestación de dos bebés, no los va a dejar luego sin alimento

 

“Voy a contaros como han ido estas seis primeras semanas de lactancia. Habrá bastantes detalles por si a alguna futura mami de mellizos le pueden servir:
Martín y Aitana nacieron por cesárea programada el 6 de Diciembre de 2011. Eso quiere decir que mi cuerpo no estaba preparado hormonalmente para su salida, ni para la lactancia.
Eso en principio me hacía esperar una subida de la leche de al menos 72 h. La primera en empezar a mamar fue Aitana.
Nada más salir del quirófano, en reanimación nos volvimos a encontrar y la puse al pecho. Martín, lamentablemente, no se nos uniría hasta cinco horas después.
No recuerdo si se enganchó o le coloqué yo la boca. No recuerdo si tardó mucho o poco. Tenía dos niños recién nacidos y uno de ellos estaba en neonatos, mi cabeza no dio para más.
Cuando subimos a la habitación me los puse a los al pecho a la vez. Un poco como pude, eran los primeros momentos… En esos momentos y durante los días precedentes a la subida “sólo” hay calostro, un tesorito que da el cuerpo a nuestros bebés.¡ Cada gota vale!.
Los niños mamaban. Lo sabía entre otras cosas por los dolores tan horrorosos de los entuertos (contracciones del útero para volver a su tamaño y que son estimulados por la lactancia ) y que duelen especialmente en el segundo embarazo.
Las cuarenta y ocho horas posteriores al parto las pasé con ellos al pecho en todas las posiciones posibles (vaya paliza les pegué como a su hermano Rodrigo, ja, ja) parecían acróbatas.
Como , afortunadamente, me habían dado una cama estupenda con barreras a los lados, más grande de lo normal y eléctrica, pudieron dormir conmigo sin problemas. Además y a pesar de ser un hospital público, la habitación era individual. Me habían dicho ya antes de que nacieran, que en partos múltiples estabas sola. 
Además yo había avisado a todos mis amigos de que por favor, no vinieran al hospital. Sólo mi familia, que al ser una (por monoparental), nunca iban a ser demasiadas personas. Sentía que necesitaba tranquilidad, intimidad, no gastar mis fuerzas en hablar. Concentrarme en los bebés, encontrarnos, dormir, no estar alerta por las visitas.
Es la mejor decisión que he tomado. No puedo imaginar a una pobre mujer recién parida, con dos bebés intentando iniciar la lactancia, rodeada de gente (muchos dudando de ella y de su leche). Si a eso le añadimos que sea primeriza, que no se haya informado bien, que no esté en contacto con monitoras de lactancia, siento que las posibilidades de sacar adelante esa lactancia van a ser pocas y muy duras.
Cuarenta y ocho horas después los niños habían bajado demasiado de peso. Ya estaba casi en el 10% : Aitana se quedo en 2,100 k y martín en 2, 600 k y la enfermera bruja pronuncia tras pesarlo…este niño va para abajo, va a para abajo.
Yo sentí que me mareaba pues creí que se lo llevaba a neonatos, mientras su compañera le decía…que no es para tanto, mujer, que no es tanta bajada de peso.
Durante esa mañana y tal y como me había anunciado la monitora de lactancia del hospital, me sube la leche. Sólo 48 h después de nacer, como si los hubiera parido y todo gracias a la no separación de al menos, uno de los bebés.

 

¡Cuánto daño ha hecho la separación de nuestros hijos tras las cesáreas!

 

Seis horas después aparece la pediatra (todavía estamos en el segundo día tras su nacimiento ) y me dice que tengo que dar a Martín suplementos, 30 o 40 ml…
!!!Pero si me acaba de subir la leche!!! ¿De dónde los saco? (no indica si de mi leche o artificial) con lo cual yo me temo lo peor y como me contó mi madre, pongo un puchero, tras lo cual me pregunta que yo qué pienso y le digo que quiero esperar a mañana.
Me vuelvo a poner a muerte con ellos y conseguimos que al día siguiente, se haya resuelto todo. Aitana no ha bajado más y Martín ha subido un poco. Esa tarde, tres días después de nacer, nos vamos a casa como alma que lleva el diablo. 
Quiero dejar de ver a tanta gente diciéndome cosas sobre cómo están, analizándolos, pesándolos, preguntando, dudando… !!!Vámonos!!!! Ese fin de semana seguimos ya en casa, tranquilos, mamando todo lo que podemos y yo sintiendo que la cosa va bien, pero…
El principal problema que me encuentro es que Aitana con sus 2,100 k sólo quiere dormir, no abre la boca y yo no sé que hacer. No estaba preparada para un bebé con desinterés por mamar. Rodrigo fue un” mamaor”, Martín parece que lo va a ser, pero Aitana… Empiezo a frustrarme.
Busco información…”cómo despertar a un bebé que no quiere mamar”…pero nada me funciona.
Llega el Lunes y volvemos al hospital ya que vieron que Martín tiene un gran frenillo, que puede complicar la lactancia (además a veces me duele algo que hace con la boca) y van a valorarlo.
La consultora se queda preocupada por como van las cosas; estamos en un momento crucial. Teme por la producción de leche y me presta un extractor, a la vez que me sugiere la compra o alquiler de uno doble.
 Llama a los cirujanos plásticos del hospital para que le quiten el frenillo y le dan cita para cuatro días más tarde. Ella dice: no, antes, el Viernes puede ser demasiado tarde.
Ese mismo día se lo quitan y empieza a mejorar su manera de succionar que siempre ha sido y sigue siendo, muy fuerte. Para ella, nuestra lactancia estaba en peligro y hay que ponerse a muerte.

 

Me “recetan” una semana de casa, cama, tetadas, piel con piel y extractor.

 

Tenemos que ir a muerte, no tengo que hacer otra cosa que alimentarles. ¡Y estoy dispuesta a ello! Salgo con un gran bajón y otra vez con pucheritos… !!¡Me está pasando a mi! ¡¡¡SOS!!!nunca pensé que pudiera ocurrir, pero aquí está… ¿Y si nos quedamos sin lactancia?
La semana siguiente fue muy dura, agotadora, frustrante por la dificultad de despertar a Aitana. Mamando máximo cada tres horas por que por su peso no nos podemos permitir un poco de flexibilidad.
Lo malo es que si a las nueve empiezo, a las diez acabo y remato con extractor otra media horita y en hora y media, o sea a las doce vuelves a empezar, descansas sólo hora y media y así ocho veces al día… ¡yo estaba muerta!!! 
Cada día les doy de un pecho a cada uno, así no hay problemas de recordar cual les toca y no hay lío de si uno se come lo del otro. A Aitana, la he soplado, hecho cosquillas, mojado la cara con una gasa, cambiado los pañales, dejado encima de la cama, abierto la boca y metido el pezón como he podido. Ha sido muy duro…Porque además la leche con el extractor aumentó muchísimo, pero no conseguía que ella mamara.
Así es que le voy complementando con jeringas de mi leche. Para ello,le meto un dedo en la boquita y así va succionando y cogiendo fuerza, mientras por la comisura, meto la jeringa y va tomando la leche.

 

Por fin, una semana después llegan las buenas noticias, Martín ha engordado 400 g y Aitana 160 g. Lo normal es de 115 a 220 g, o sea que vamos fenomenal. Lo de Martín… ¡¡¡es que no pierde comba el tío!!! 

 

La siguiente semana suavizo un poco la mala vida que nos hemos dado, especialmente lo de meterle el pezón sin que ella demande y cuando vuelvo a pesarles, los resultados son los mismos…350 g y 150 g… ¡todo va bien!! Voy quitando los suplementos poco a poco y desde hace tres semanas ya no toma, en realidad sólo han sido dos semanas, aunque a veces llegué a dudar de si iba a poder quitárselos algún día.
Lo que tenía claro es que si eso ocurría, pues tendría que asumirlo y seguir sacándome leche sine die. A veces maman de uno en uno, pero en cuanto lloran a la vez, o yo quiero descansar un poco, o quiero ver algo en el ordenador, me pongo el cojín churro y ahí pasamos el tiempo. Les pongo en posición balón de rugby y ahí disfrutamos los tres, por que es impresionante tener a dos niños mamando de ti…
Recuerdo cuando pasaban los años y Martín o Aitana no venían y una de mis penas era no volver a vivir una lactancia… ¡y la vida me trajo dos!!!
Hoy, seis semanas después, han aumentado, Aitana 1.300 g (partiendo de 2,100 al salir del hospital) y Martín 1,400 k (partiendo de 2, 600) en cinco semanas. ¡¡¡Estoy feliz!!!

 

Resumiendo: ¿qué factores me parecen necesarios para estar consiguiéndolo?

 

  • El convencimiento de que es lo mejor para los bebés. Sean uno o dos .
  • La confianza en mí, en mi leche y en mi capacidad.
  • La búsqueda de información previa al nacimiento.
  • Estar en contacto con monitoras de lactancia. ¡Ser capaz de pedir ayuda!
  • La experiencia de la lactancia de mi hijo mayor,por supuesto , ayuda.
  • Un buen extractor de leche: doble a ser posible.
  • No hundirse (aunque se permiten lágrimas) ante niños que no mamen, aparente o real escasa leche,mastitis, grietas, pezones invertidos, conocidas, abuelas o suegras desanimando, pediatras o ginecólogos diciendo…y si no, ¡pues le das un biberón!
  • Echarle horas y horas. No puede haber otra cosa que hacer y si la hay, como suele, buscar ayuda, delegar, concienciarte y concienciar a los demás. Afortunadamente tengo alrededor una red de apoyo para mantenernos a Rodrigo, Martín, Aitana y a mí, alimentados y limpios, ja, ja. Ah y además hay que traer y llevar a Rodrigo y que él esté lo más acompañado posible.

 

Bueno, hasta aquí nuestra historia: Espero no tener nada especial que contaros más allá de …llevamos seis mes, llevamos un año, llevamos…

Victoria

 

Y así es como se quedan de a gustito…Martín como pensándoselo y Aitana, con la victoria en sus dedos como diciendo…yes, ¡we got it!”

 

Actualización: Hemos logramos mantener la lactancia si ningún problema hasta casi 3 años después de nacer mis mellizos. Llegado ese momento fui yo la que sentí que no quería continuar por diversas razones. Como ya llevaba un año reduciendo tomas, no supuso problemas especiales.
Bueno, ¿os animáis a compartir vuestras experiencias con la lactancia de mellizos sean buenas o malas? ¿Por qué pensáis que fueron así? Si crees que puede ayudarle a alguien mi experiencia, por favor te invito a compartirla.