Sufrir un aborto e iniciar un nuevo tratamiento

Cuando hemos vivido un aborto no deseado, la perspectiva de un nuevo tratamiento y quizás embarazo, puede esperanzarnos e inmovilizarnos a partes iguales. Nos preguntamos cuándo es el momento correcto para iniciar un nuevo tratamiento de fertilidad.

En este video post quiero ayudarte a tener fuerzas para retomar tu camino con la ayuda de todos los  profesionales que necesites, pero sobre todo, con tu propio empuje.

 

 

Unos ginecólogos en Madrid me informan de que el aborto podría finalizar tanto a través de un expulsivo natural o provocado o con un legrado. Lamentablemente a veces se combinan ambas situaciones ya que aun intentando ser lo menos intervencionistas posible, hay que hacerlo ya que quedan restos o directamente no se desencadena ni a corto ni a medio plazo.

¡Ojalá estas ideas te ayuden!

 

No trates de ser fuerte para los demás

Esto es muy de las mujeres. Cuidar a los demás, que los demás no lo pasen mal.

Eres tú y tu pareja si la tienes, la que ha sufrido una pérdida e incluso me atrevería a decir que puesto que fuiste tú la que tuviste a otro ser vivo dentro durante unas semanas, la principal sensación de soledad eres tú quien la vive. Tú eres la que más necesita ser cuidada, acompañada y si lo necesitas, consolada.

 

Sí, has estado embarazada

Hayas estado embarazada 10 días o 40, el embrión estuvo ahí. Fue una realidad en vuestra vida. Habrá personas que si ocurre antes de la semana 12 y no digamos ya si ocurre en los primeras días tras la primera falta, intentarán restarle importancia a la pérdida. Por favor, enfócate en el apoyo de otras personas.

Sabemos que lo dicen queriendo ayudar, pero cuánto daño hacen…

 

Si rascas un poco…

Cuando se sufre un aborto, empezamos a mirar a nuestro alrededor y descubrimos cuántas personas los han vivido. ¡Es increíble! Pero ¿dónde estaban todas esas experiencias sin compartir? Sorprende que hoy en día el aborto no deseado siga siendo un tema tabú, pero así es. Aprovecha esas historias que en la inmensa mayoría de los casos tienen un final feliz para creer en que la tuya puede ser igual que la de ellas.

 

Vive todas las fases del duelo

Las mujeres con infertilidad tenemos una permanente sensación de que no podemos perder el tiempo.

Relatos en los que estaba ocurriendo el aborto y ya se está pensando en iniciar el siguiente tratamiento son una realidad, pero ese niño que ya no va a venir, necesita un tiempo de despedida.

Con él venía la formación de una nueva familia ¡ibas a ser madre!; haría abuelos a vuestros padres, tíos a vuestros hermanos, suponía demasiadas ilusiones y expectativas que si no trabajamos bien, acabarán saliendo y a destiempo: tristeza, ansiedad o alguna emoción necesaria para acabar de cerrar la herida.

 

No tires las ecografías que tengas

Puede que desees pasar página, ir hacia adelante. Puede que sea insufrible el dolor y que no quieras volver a saber nada de ese embarazo que no prosperó.

Como mujer que ha sufrido muchos abortos, puedo asegurarte que me produce mucha pena no tener el recuerdo de ninguno de esos embriones que no pudieron crecer. Para algunos esto es una exageración, pero solo por si acaso… ¡hazme caso!

 

Ecografía embrión

 

Con el tiempo todos y cada uno de ellos encontrarán un sitio en tu vida y tener un papel con su imagen, te ayudará a darles un espacio real y sereno.

 

No aceleres el inicio del siguiente tratamiento

Intenta tomarte el obligatorio reposo físico que supone un aborto como un tiempo para asimilar emocionalmente lo que has pasado.

No se trata de alargarlo demasiado, sino de vivir el tiempo de duelo como corresponde. Este proceso tiene unas fases muy claras y estudiadas y saltárselas solo acabará complicando el proceso de cicatrización.

 

Si es tu primer aborto

Es más que probable que no consigas sacar a tu médico del argumento de que ha sido casualidad o mala suerte. Quizás te desesperes, sí, pero tienen mucha razón porque en la mayoría de los casos se trata solamente de una mala combinación genética a la hora de la fecundación. Te sugiero utilizar visualizaciones como estas para recobrar la confianza en que sí, la próxima vez puede ser.

 

Si es tu segundo aborto

Una manera muy buena de ganar algo de seguridad, es solicitar pruebas cuando se ha tenido más de un aborto. Antiguamente se hacían tras el tercero, pero actualmente puedes conseguir que te las hagan antes. Saber que algo lo ha provocado o por el contrario, no descubrir nada puede ayudarte a pensar lo que nos dicen tanto: que ha sido “mala suerte”.

 

Acepta el miedo que sientes

El miedo va a estar ahí, no quiero engañarte. Has dejado de ser inocente y sabes que a la mayor felicidad, puede seguirle que tu corazón se rompa y el miedo es una expresión de todo lo que sientes, principalmente el pavor a que vuelva o ocurrir.

Pero ¿sabes una cosa? Un día me dijeron que el que no apuesta no gana y si tú no te atreves a intentar un nuevo embarazo, da por seguro que no podrás tener un niño. En un nuevo positivo puede estar tu hijo y piensa que el día que su embarazo siga adelante, él estará ahí ya para siempre.

 

Un último pensamiento

 

Para finalizar quiero decirte algo con lo que seguramente te va a costar conectar si todavía no has tenido un hijo:

 

Cuando por fin ocurra, te darás cuenta que lo más importante en la vida de una persona que se ha convertido en madre o padre es que su hijo esté sano. Por encima de todo.

 

Y aunque se dan casos en los que el problema son enfermedades de la madre o del padre que no se diagnostican hasta que ocurre el aborto, la mayoría de las veces es una mala calidad embrionaria la que no permite que estos embriones continúen desarrollándose.

Piensa que esos embriones llegaron hasta donde pudieron, genéticamente no tenían potencial para ir a más. El objetivo tanto de los médicos, pero principalmente tuyo, ha de ser un niño sano en casa, y este embrioncillo que se fue, probablemente no lo era.

 

Si este post te ha parecido interesante o crees que alguien que conoces, podría ayudarle, te invito a compartirlo. Muchas gracias

 

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Eva María BernalEva María Bernal Eva María Bernal