La sexualidad cuando estamos en Reproducción Asistida

Miriam Sobrino, nuestra invitada en el 4º PicNic Online y cuyo audio podéis escuchar en este link, nos hace un resumen de lo que habló ya que por problemas al grabar no se quedó registrada su parte, pero sí el debate posterior entre ella, Marian Cisterna y yo misma.

Mirad qué interesante es analizar el tema sexual bajo la perspectiva profesional (al final tenéis un pequeño aporte mío):

 

orgasmos femeninos

© Piotr Marcinski- Fotalia.com

Empezaremos situando a estos que acuden aquí, y que son hombres y mujeres con un proyecto de familia, un deseo de hijo mediante la búsqueda de embarazo. Así, aunque las técnicas de reproducción asistida los coloquen en un escenario característico, no podemos olvidarnos que se darán peculiaridades diferentes en la manera de vivir su sexualidad según sean los que solicitan este tipo de asistencia, parejas de hombres y mujeres, pareja de mujeres o bien mujeres sin una pareja con la que construir este proyecto de hijo.

A la hora de pensar en las implicaciones con la sexualidad a lo largo de estos procesos de reproducción asistida podemos ver diferentes ámbitos donde podrán o no darse malestares.

 

1- La identidad

 

Es decir preguntas alrededor de la mujer o el hombre que se es, cuestionamientos a cerca de su feminidad y masculinidad.

Sabemos que cuando se dan dificultades para reproducirse biológicamente, es decir cuando hay algún problema de infertilidad, es más fácil que aparezcan malestares en este sentido.

Así, de todas las posibilidades dibujadas al principio de este texto, el escenario de los problemas de fertilidad es, en principio, las parejas de hombre y mujer.

En las parejas de mujeres, y en las mujeres con deseo de hijo fuera del proyecto de pareja, no suelen darse dificultades, no hay alteraciones de ninguna función, hay una falta de posibilidad por no darse disponibilidad de espermatozoides. Esto hace que las preguntas tipo ¿qué mujer/hombre soy si no soy capaz de gestar?, no tengan la misma presencia.

 

2-La importancia de tener un hijo

 

Malestares en relación a lo significativo que sea para mí como mujer, como hombre y/o como pareja tener un hijo en la medida en que mi realización como mujer, hombre, pareja pase por esa maternidad y paternidad a través del logro de una gestación.

Podemos presuponer que cuando se acude a las técnicas de reproducción asistida siempre hay detrás un deseo significativo, trascendente, aunque la presencia que tenga este dentro de los otros proyectos vitales será determinante a la hora de vivir malestares cuando se demoren los tiempos del proceso, los resultados negativos o la no consecución por esta vía del deseo de hijo.

 

3-Los encuentros eróticos

 

Cuando las parejas formadas por un hombre y una mujer se encuentran con alguna dificultad para gestar suelen iniciar una serie de estrategias que pasan por:

  • el cálculo de fechas
  • la búsqueda en el calendario de días fértiles
  • programación de los encuentros con penetración
  • hasta llegar a un centro de reproducción asistida.


En esos momentos, la erótica, su sexualidad, que pertenecía a lo íntimo de la pareja pasa a ser expuesto, forma parte no solo de tratamientos y prescripciones médicas que hablan de frecuencias de coitos, de masturbaciones, de días de abstinencia….. sino que a veces, si el entorno cercano de la pareja era conocedor de este deseo de hijo puede ocurrir que la manera y tipo de encuentros eróticos de la pareja pasa a ser tema de conversación, recomendando posturas, trucos…

En estas parejas sería de interés poder colocar estos dos deseos como lo que son, dos y no uno:

1/ el deseo de hijo

2/ el deseo de encuentro erótico con el otro u otra.

El deseo de hijo suele estar muy presente y en ocasiones lo llena todo, conversaciones, tiempos, desvelos…

 

Para estas parejas, este deseo precisa de un embarazo, el cual a su vez es mediado por un gesto erótico concreto, para que se de fecundación tiene que darse una penetración y eyaculación en vagina en un momento en que haya disponibilidad de un óvulo.

Este deseo de hijo convive, en mayor o menor medida con el deseo de encuentro erótico con el otro, donde no hay más objetivo que estar a gusto, que encontrar el gusto con el otro, de disfrutar de compartirse, del placer …. Lo que no pasa necesariamente ni por los genitales ni por una penetración.

Es verdad que para muchas parejas como resultado de esos encuentros eróticos hay embarazos, pero pretender que todos esos encuentros más técnicos y algo artificiados propio del momento en que se encuentran las parejas que acuden a la ayuda de la reproducción asistida sean vividos como encuentros eróticos puede ser una expectativa algo alejada y frustrante.

Así, para algunas de estas parejas lo que en principio eran y reconocían como deseos de encuentro pasan a ser “deberes de coito”, mejor dicho de penetración, por la gran presencia del deseo de hijo.

Desde aquí, algunas de las quejas que hacen las parejas se traducen en que no apetece cuando toca, esos días que se supone que tiene que haber polvo si o si, y caiga quien caiga, hayas discutido tengas ganas o no, se viven así como una tarea, los encuentros pasan a ser como de segunda, ya no es lo de antes…..

De lo que se trataría no es de hacer que a estos escenarios técnicos de polvos necesarios e imprescindibles vayan con una motivación de deseo erótico, sino que son lo que son, polvos técnicos digámoslo para concebir, cuya finalidad es lograr una gestación no encontrar placer por el gusto de estar juntos.

 

hacer los deberes

© Photographee.eu – Fotolia.com

 

Saliéndonos de la erótica y la sexualidad, podríamos a modo de ejemplo nombrar algunas otras cuestiones en esa búsqueda de hijo, que hacemos por que toca hacer más allá de que apetezca o no, o de que lo hagamos con un deseo enorme de ellas, como sería la toma de ácido fólico previo a la gestación o durante la misma.

Por otro lado, cuando todos nuestros encuentro eróticos se daban pensando en el hijo, si nos buscábamos, nos deseábamos, nos apetecíamos en ese escenario de buscar embarazo, si el único gesto con el que encontrábamos gusto era esa cópula y esto deja de estar presente porque ahora esa parte la asume la técnica la vivencia de las parejas ante esta realidad puede ser diferente.

Para algunos y algunas será vivido como alivio, sentirán esa distinción entre lo técnico y lo erótico mientras que para otros puede que al dejar de lado su única forma de encontrarse en la intimidad de la pareja tengan la sensación temporalmente de quedarse sin nada.

 

 Parejas lesbianas:

 

En las parejas formadas por dos mujeres, en principio no habría tantos líos en este sentido, ya que podríamos decir que no hay una “erótica conceptiva” posible.

Es decir, no hay posibilidad de que en encuentros eróticos, esto es placenteros y gustosos, ocurra una concepción.

Las vías o recorridos posibles para el placer son otras siempre. Sin embargo, pueden darse también malestares en ese tiempo transcurrido a lo largo del tratamiento, cuando el deseo de hijo trae vivencias tan intensas y toma tanta presencia.

Esto también puede ocurrir en las parejas de hombre y mujer y hay ideas que circulan y nos ayudan poco a entender que el deseo erótico, como vivo mi sexualidad también es parte de un proceso.

Así, podemos encontrar afirmaciones del estilo: “las relaciones sexuales se pueden seguir manteniendo de la misma forma que antes de comenzar el tratamiento, a no ser que el médico indique lo contrario”.

¿Cómo que de la misma forma cuando todo ha cambiado?, como si fuera malo que yo, el otro o nuestro escenario cambiara, que las vías para erotizarnos sean otras distintas, como si los cambios necesariamente fueran algo negativo y entorpecedor.

Esa insistencia de que nada cambie favorece vivencias poco satisfactorias en relación a la sexualidad. Ese no querer incorporar reajustes que a veces son necesarios, como si pudiéramos obviar que tenemos una historia de vida donde nos pasan cosas y que estas pasan por nosotros, nos tocan, a veces trastocan y descolocan y otras nos dejan como con un tambaleo como escuché nombrar una vez a Marian Cisterna.

 

Mujeres sin pareja

 

Por último, las mujeres donde el deseo de hijo no es el resultado de un proyecto con otro, nos traen otras cuestiones en las que reflexionar.

Que este proyecto de maternidad no sea compartido con una pareja no siempre ni necesariamente quiere decir que no tengan deseo de pareja en un futuro o que no puedan existir relaciones presentes o durante el transcurso del proceso.

Algunos interrogantes que pueden plantearse a lo largo del proceso serán:

  • ¿Y si conozco a alguien le cuento…?.
  • ¿Y si siento deseo, ganas de otro será legítimo en medio de esta búsqueda que tan central es y ha sido…?
  • ¿Cómo voy a colocar mi maternidad cuando estoy con un otro u otra que no desea hijo…?

Con todo esto, no hay una manera buena o adecuada de gestionarse. Desde la sexología podemos acompañar a los sujetos, hombres y mujeres a entenderse en todos estos deseos y proporcionar estrategias que les faciliten tener vivencias más satisfactorias, y en el caso de que aparezcan problemas o malestares referidos a su sexualidad puedan incorporar algunos reajustes que les ayuden a solventarlos.

Recordando que ocurra lo que ocurra a lo largo de este proceso complejo que son los tratamientos de reproducción asistida, la capacidad creativa de los sujetos ni empieza ni termina con la posibilidad de gestar un hijo.

Y cuando existe alguna dificultad en este sentido, eso no los limita como hombres, mujeres o parejas en sus posibilidades de crear otros proyectos.

Simplemente precisan apoyo en la consecución de un embarazo.

De la misma manera que otros y otras y en diferentes momentos del proceso precisarán apoyos para la crianza, la preparación al parto, la alimentación….

Mi visión como madre soltera por elección:

 

Ahora quiero compartir con vosotros algunos de los pensamientos que me han surgido a mí desde que hace 10 años decidí tener un hijo sin pareja.

Creo que al estar tan concentrada en tener un hijo, es muy fácil que vayamos postergando cada vez más nuestro deseo de tener a otro adulto a nuestro lado o sencillamente disfrutar del sexo.

Como además estos procesos pueden alargarse durante años entre que lo decides, lo maduras, empiezas y lo logras, puedes encontrarte diciendo:

¡Dios mío, hace XXX meses o años que por aquí no pasa nada!

También puede pasar que durante el proceso de lograr nuestro embarazo, surja una pareja más o menos estable. Dependiendo de cómo se desarrolle esta relación, puede complicarse el proceso más o menos.

Es difícil iniciar un proceso de maternidad tú sola, y de repente que entre un amor en tu vida. En cambio, hay mujeres que consiguen separarlo muy bien y se dan cuenta de que si separan amor y sexo sí pueden seguir disfrutando de su vida sexual.

Sugerencia:

Estar atentas a este tema, porque si ahora todo esto puede suceder porque nuestra mente está muy ocupada con el intentar lograr el embarazo, cuando nazca el niño, va a ocuparlo todo (emociones, cansancio, tiempo) y ahí sí que va ser muy fácil seguir olvidándonos de que el sexo es sano, divertido y necesario.

Lo de que que “cuanto menos sexo tengo, menos lo echo de menos”, creo que es muy cierto pero el sexo es vida, son relaciones (aunque sean contigo misma), hormonas y alegría…

 

¡Venga, mujeres con o sin pareja!
Si además de estar pasándolo mal vamos prescindiendo de estas alegrías… ¿qué nos queda?

 

Si quieres leer este artículo junto con la experiencia de Marian Cisterna como parte de una pareja heterosexual, haz click AQUÍ.

 

¿Cómo lo estás viviendo tú con o sin pareja? ¿Deseo 0-Reproducción Asistida 10? ¿o tanta tecnología no va a poder contigo? Si te ha parecido interesante, te agradezco que compartas el artículo.

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Eva María BernalEva María Bernal Eva María Bernal