Te invito a un juego: imaginar tu futuro

Cuando estás viviendo un proceso complicado de infertilidad es habitual perder la perspectiva. Solo vemos el aquí y el ahora, el sufrimiento en el que estamos.

 
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Te invito a un juego: imaginar tu futuro
 

Hoy quiero invitaros a un juego :

Vernos en el futuro. Un futuro a medio plazo,

 sin vuelta atrás.

 

Pero antes quisiera que habláramos del momento actual: Cuando una está viviendo el tsunami de los tratamientos es muy difícil salir del momento presente más allá de parar correr el riesgo de imaginar un pozo en el que no hay color, ni futuro, ni hijos y del que no se sabe cómo salir.

El miedo se instala con nosotras y…

  • Tememos empezar
  • Tememos cómo está yendo
  • Tememos la betaespera
  • Tememos cómo sobrevivir si es negativo
  • E incluso tememos un positivo, por si lo perdemos

Muchos terapeutas, muchos psicólogos, en libros y revistas te van a recomendar que salgas, que no hagas de esto tu prioridad; te dirán que hay más cosas en tu vida como gente que te quiere, parejas o amigos, que tienes trabajo e incluso niños en la familia a los que adoras. Y tienen razón, ¿pero eso cómo se hace?

Por mi parte, me parece genial y envidiable que haya personas que consigan disociar este proceso y no hacer de él su esencia misma, la razón de su vivir durante meses o años.  Por que sí, es muy triste cuando cumples uno, dos o tres años de reproducción asistida y sigues aspirando a llegar a Navidad embarazada o con un bebé en brazos pero no creo que esa actitud esté en las manos de la mayoría de nosotras, por que es algo innato y pocas la tenemos.

Es como ser una persona positiva o negativa:

Podemos hacer un esfuerzo por no dejarnos arrastrar y algunos lo conseguirán al menos un poquito, pero el que tiende a aceptar y actuar le saldrá innato (aunque le cueste mucho esfuerzo, pero es su tendencia natural) y el que se paraliza por el miedo o no sabe buscar recursos, salir de ahí le supondrá algo que no saben por donde comenzar.

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Entonces, ¿qué hacer para encontrar la fuerza?

Qué hacer cuando ya no sabes que tratamiento probar, a dónde acudir, qué médico buscar, si renunciar o no a tus genes, de dónde sacar más dinero.

Ahora es cuando quisiera que hicierais un ejercicio de imaginación en el que os vais a ver con perspectiva.

Seguramente vuestro pensamiento se acerca a algo así:

Vale, estoy fatal, creo que lo voy a dejar por que no puedo más, vivo con un miedo constante que cada vez me hace más daño, así no se puede vivir…

Ahora, hazte estas preguntas y se honesta contigo misma:

1- ¿Tener un hijo es mi objetivo de verdad?

2- ¿Cómo me imagino dentro de cinco años o quince si eres de las jóvenes que necesitan tratamiento por sorpresa?

3- Veo un hogar sin hijos, me veo sola con mi pareja o sola con amigos ¿lo acepto?

4- Cuando ya tenga unos 48 o 49 años y ya se haya acabado el tiempo para intentar reproducción asistida o adopción, ¿miraré atrás y lamentaré no haber hecho algo más?

5-¿He hecho de verdad todo lo que podía hacer por tener un hijo?

6- ¿Lamentaré que por miedo y sobre todo por no haber pedido ayuda quizás haya perdido mi oportunidad?

El miedo es un sentimiento muy respetable y al que no hay que negar, pero ¿no te parece una pena negarte la oportunidad (que no la certeza) de tener un hijo por sentirlo? Por que dentro de esos cinco o diez años ese miedo habrá pasado y ya no habrá vuelta atrás.

Por favor, busca cómo superarlo. Conmigo o con quien quieras,

pero hazlo.

Tu objetivo vale este esfuerzo.

Haz este ejercicio una vez, dentro de un año, cada vez que sientas que flaqueas, mírate en el futuro, descubre si te gusta lo que ves.

 

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Eva María BernalEva María Bernal Eva María Bernal

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