A raíz de varias conversaciones que leí en Twitter a un grupo superactivo cuyo hastag es #infertilpandy, pensé en escribir este artículo por que como dijo una de ellas: infértil una vez, infértil siempre.
 
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La infertilidad no se olvidaLa infertilidad no se olvida

Tengo tres hijos. El primero nació hace más de siete años tras un aborto, cinco inseminaciones y una FIV.

Los segundos nacieron tras cuatro FIV, tres ovos completas, tres abortos y una donación de embriones.

Quizás por ese historial, siempre que oigo a alguien que cuando te quedas embarazada o nace el niño, “lo das todo por bueno y se te olvida todo”, yo me quedo sorprendida por que a mi no se me ha olvidado nada de lo que he pasado.

La infertilidad no se olvida

Lo volvería a hacer sí, pero lo recuerdo como una época terrible de mi vida: ¡Claro que tengo a mis hijos!, ¡claro, que los adoro!, pero mi travesía por el desierto la tengo grabada día a día.

De hecho, al poco de tener a los pequeños sentía como si tuviera stress postraumático: Era como que había conseguido sobrevivir (y llegar a buen puerto), pero por ejemplo cuando veía una tripita, conectaba directamente con esa ansiedad que me acompañó cuando pasaban meses, tratamientos, abortos y esa tripa no llegaba nunca.

O veía mujeres en la calle con bebés, como yo, y pensaba ¿les habrá costado tanto como a mí? ¿detrás de esa sonrisa se esconde un historial de “sangre, sudor y lágrimas”?

Muchas veces cuando andaba buscándolos sentía envidia de esas personas que con un sólo hijo se sentían, colmadas y felices. Siempre decía medio en broma que quería tener un segundo hijo aun a costa mía: ¡qué tranquila hubiera vivido sin meterme en todo lo que me metí! Claro que a cambio no tendría a Martín y Aitana a los que amo y adoro como a su hermano mayor, Rodrigo. Para mi son tres milagros, que es como casi todas las que necesitamos reproducción asistida sentimos a nuestros hijos.

Recuerdo también cuando pasé de FIV a ovo, estar en la sala de espera de mi clínica y mirar un video que estaban poniendo; hablaban de los óvulos, de la calidad, las posibilidades y yo sentí un escalofrío pues ya no podía soportar la presión de conseguir óvulos míos: el último año con cuatro FIVS, una de ellas cancelada y otra que tras despertar de la anestesia me dijeron que no había óvulos maduros, casi pueden conmigo. Por eso volver a imaginar esa preocupación, uf, era superior a mi. (Afortunadamente pasé a donación)

Voy a contaros algo muy doloroso que me sucedió un anoche:

Mi hijo mayor mamó durante tres años y para mi la lactancia materna era otra de las grandes maravillas de las que iba a poder disfrutar al tener otro hijo.

Recordaba esas ligeras subidas de leche que me daban al principio o después, si él pasaba muchas horas sin mamar. Estaba deseando volver a sentirlo y en una de las betaesperas, durmiendo, ay, de repente lo sentí: pensé ¡Sí, sí, sí! estoy embarazada. Sentí un rayo de felicidad que me inundó, literal y de repente, me desperté.

Al ver que sólo era un sueño empecé a llorar por que no era verdad, eran mis ganas y el negativo se confirmó unos días después.

¿Alguien puede creer que una persona que ha vivido años con experiencias así puede olvidar algo?

Cuando estaba preparando Mi maternidad asistida, mi libro sobre todos los procesos que hice, busqué personas que compartieran sus historias y encontré para uno de los tratamientos alguien perfecto; cuando contacté con ella, me dijo que lo sentía, pero que lo había pasado tan mal, que se sentía incapaz de rememorarlo, que sus hijos ya habían nacido y que sólo quería olvidar. 

Esto le sucede a muchas familias: unas prefieren llevarlo a lo más profundo de sus recuerdos, otras conviven con ello más o menos bien y algunas encauzamos lo vivido, en forma de libros, blogs o webs como en mi caso.

Así es que yo no olvido… ¡y además no quiero! es parte de mi vida, la he superado y me llevó a donde yo quería:
a mis hijos.

¿Y tú? ¿Cómo te sientes? ¿Dolorosamente tocada o crees que vas a superar todo lo que estás viviendo con más o menos facilidad? ¿Podrás olvidar?

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Foto: © Anatoliy Samara | Dreamstime.com

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Eva María BernalEva María Bernal Eva María Bernal

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4 pensamientos en “

  1. Noe @semepasaelarroz

    Hola Eva,

    Estoy absolutamente de acuerdo contigo…Después de cinco años de dolorosa búsqueda parece que mi Milagro ha llegado, todavía es pronto pero espero que se quede dentro mio y no me abandone. Te contaré una cosa, la primera vez que fue al ginecólogo de embarazo de alto riesgo me entró un ataque de pánico!!! Resulta que estaba en una sala de espera con un montón de embarazadas a mi alrededor y la verdad es que aún no he cambiado el chip y me sentía que ése no era mi lugar, que yo no era una embarazada y lo que es peor que no quería estar con ellas de tanto tiempo que llevaba llorando cuando veía a una.
    A mi, nunca se me va a olvidar esto, no sé por qué me pasó, simplemente porque me tocó pero no se puede olvidar.
    Es algo que te hace tanto daño y te causa tanto sufrimiento que es imposible olvidar. Seguro que se atenuará el dolor pero olvidarse nunca!!

    Un besazo
    Noe

    Responder
    1. Eva María Bernal Post author

      Sí, es que como siempre decimos…”hay que vivirlo, para entenderlo” desde fuera les pareceremos exageradas, pero las personas fértiles ignoran por completo lo que es el deseo de tener hijos y no poder…bueno, en realidad son muy afortunados…
      ¡Un beso y gracias por compartir!

      Responder
  2. Liliana

    Hola Eva María:
    Por supuesto que no se olvida. Pero en mi caso, tuve que pasar página o arriesgar mi salud mental. Y me decidí por lo primero.
    Sigo tu trayectoria desde que estaba en el proceso de reproducción asistida. Te admiro por tu fortaleza y constancia. Yo estuve ocho largos años buscando un embarazo que nunca llegó. Pero, aún así, hoy soy una feliz mamá de un niño al cual no he parido y que llegó a mi vida con seis años ya cumplidos.
    A día de hoy creo que he superado el duelo de la maternidad biológica pero, aún así, me estremezco cuando recuerdo los momentos tan duros que tuve que pasar.
    La lectura positiva que hago es que, frente a esto, para mí la adopción fue un proceso mucho más grato y conseguí hasta “disfrutarlo”. Es curioso porque algunas madres adoptivas recuerdan ese tiempo como algo angustioso. Yo no sé si es por comparación pero para mí no lo fue en absoluto. Por primera vez tenía la certeza de que iba a tener un final feliz: iba a ser madre y ninguna prueba médica me iba a decir lo contrario.
    De momento, no necesito más pero supongo que si me apetece volver a ser madre no voy a recurrir de nuevo a la reproducción asistida. Aún así, me encanta tu trabajo.
    Saludos.

    Responder
    1. Eva María Bernal Post author

      Hola, gracias por compartir tu experiencia. Entiendo esa serenidad tuya en la adopción… ahí era cuestión de tiempo (pueden ocurrir imprevistos, lo sé) en cambio aquí pues te pones a hacer tratamientos y ya veremos… Un abrazo!

      Responder

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