2ª parte de la entrevista a Cristina Enjuto, terapeuta especializada en infertilidad

Infertilidad, emociones, reproducción asistida… todo está entralazado en nuestra historia de búsqueda de un hijo. En todo este proceso,la terapia puede ser vital para entendernos.

Si quieres leer la primera parte de la entrevista (te recomiendo

que no te la pierdas)

HAZ CLICK AQUÍ

terapia infertilidad

© Jürgen Fälchle – Fotolia.com

 

8- Y cuando se ha tenido un negativo: ¿seguir adelante o parar y tomarnos un tiempo?

Yo sí recomiendo tomar un tiempo para tener en cuenta lo que digo en la respuesta anterior, que ha habido una pérdida.

Es un embrión que no se implantó, un ser vivo lo que se perdió y por tanto es una pequeña muerte junto con las expectativas puestas en él. También recomiendo escuchar mucho al cuerpo y dejarte sentir si necesitas descansar de la medicación, independientemente de lo que digan los médicos.

 

9-¿Cuándo crees que hay que empezar a contarle a los niños nacidos por reproducción asistida su manera de llegar al mundo?

Desde mi modesta opinión, ya que soy terapeuta de adultos y no de niños, creo que un buen momento es cuando aparezca la curiosidad en ellos. Hay una etapa del crecimiento en que los niños comienzan a preguntarse cómo llegaron al mundo, cómo se forma la vida o sobre la muerte.

Tengo entendido que acostumbra a ser entre los 3 y los 6 años, aunque también dependerá de las experiencias que viva el niño en su entorno y la necesidad de saber que estas le despierten; por ejemplo si hay algún embarazo o si nace un primito.

En este momento se puede introducir la manera en que han sido concebidos como otra más de las posibilidades en las que se puede formar una familia y tener hijos, haciendo hincapié en que el deseo amoroso de los padres fue lo que les llevó a tomar esa decisión.

 

10-¿Y en los casos de donación?

Esta situación es más delicada y no me atrevería a dar una fórmula fija. Si la madre es soltera la curiosidad del niño por saber dónde está su padre le llevará a hacer preguntas. En este caso, y en la medida en que lo pueda ir entendiendo, opino que conviene explicárselo.

Si ha habido una donación dentro de una pareja la curiosidad no nacerá naturalmente en el niño. Antes de darle cualquier explicación yo recomiendo que los padres puedan hacer una introspección emocional para reconocer internamente al donante y darle un lugar de agradecimiento en su corazón.

La experiencia en constelaciones familiares demuestra que el donante pasa a ser parte del sistema y que los padres, al reconocer ellos mismos la buena intención de esta persona anónima y agradecerle la vida que dió, ayudan al niño.

Después, cuando el niño tenga suficiente edad y pueda entenderlo se le podrá explicar.

Si se hace, es fundamental transmitir al niño el amor que hubo detrás de la decisión: un niño necesita saber que fue fruto del amor, de una unión, haya sido esta como haya sido.

Si es la mujer quien ha decidido ser madre soltera el donante pasa, de igual manera, a formar parte del sistema y es importante hacerle saber al niño que también fue el amor, por él y por la vida, lo que movió a la madre a tomar esta decisión.

 

11-Cristina, tu pareja y tú habéis decidido dejar ya cerrado el tema de tener niños. Sería muy interesante para mis lectores saber cómo se plantea una persona que ha llegado al final de su camino en la búsqueda de hijos y qué puede hacer. ¡La mayoría  somos incapaces de imaginarlo!

 Lo que te puedo contar es mi experiencia. Mi pareja y yo llegamos al final de la búsqueda de forma gradual, no fue algo que supimos de golpe. Cada decisión, grande o pequeña, iba limitando nuestras alternativas hasta que al final la única que quedó es aceptar la posibilidad de una vida sin hijos, al menos por mi parte (él ya tiene una niña de su matrimonio anterior).

Por ejemplo yo decidí, después de mucho pensarlo y de tener la clínica buscada, que no haría ningún tratamiento de reproducción asistida. Llevaba años de tratamientos naturales, estaba cansada de las hierbas, de medir la temperatura, de las sesiones de acupuntura, de todos los análisis médicos y otros intentos por averiguar qué me pasaba. Había pasado por insomnio, ansiedad, mucha tristeza y otros problemas médicos añadidos. Necesitaba cuidarme a mí, a mi cuerpo, y dejar de pensar en el bebé.

El final llega cuando se te acaban las opciones por las que estás dispuesto a pasar, y eso es una decisión muy personal.

En mi caso fue mi cuerpo, en otros casos puede ser por presupuesto económico, por no querer incluir a un donante en la concepción de tu hijo o por no querer adoptar, por ejemplo.

Se trata de que cada uno sepa dónde está su límite y respetarlo sin dejarse cegar por la ilusión. Esto es casi lo más difícil.

 En vez de seguir alimentando la ilusión, yo decidí dejarlo en manos de algo más grande que yo, llámalo espíritu, destino… lo que sea.

El poder entregarlo a eso fue precisamente una de las cosas que más me ayudó a superar el dolor y la rabia de no poder tener un bebé.

También comencé a contemplar cómo sería una vida sin hijos y poco a poco a ver las ventajas, qué las hay.

Me  fijé en otras mujeres sin hijos que parecían felices y comencé a creer que si era posible para ellas era posible para mí. Así que poco a poco, insisto, pude ver que mi vida y mi relación de pareja podían tener sentido.

 Ahora pienso que me he perdido una experiencia única, claro, pero lo más importante para mí, que es he aprendido a respetarme y amarme con todas mis circunstancias, incluida esta, y que he encontrado salida para el amor y la creatividad que pensaba poner en la maternidad.

 

12- Por último, ¿puedes darle algún consejo a las personas que están empezando en reproducción asistida y se les está haciendo demasiado grande?

No desde mi experiencia, porque ya sabes que no lo he vivido, pero sí por lo que he visto en otras personas, mi consejo es que busquen apoyo.

Si es una mujer que busque el apoyo de otras mujeres que ya han pasado por ello, como es tu caso, o el de un grupo terapéutico.

Que eviten pasarlo solas o contando sólo con la pareja. O que busquen el apoyo las dos personas juntas, que tengan un espacio donde poder compartir lo que les pasa.

También animo a la pareja implicada a que lo haga si lo necesita; que estar bien emocionalmente no sólo es asunto de la mujer que se somete al tratamiento.

 Y sobre todo que acojan a sus miedos, porque es normal sentirlos, y que se fíen de su intuición. Que confíen en esa parte sabia que hay en ellas y que podrá acompañarlas en todo el proceso, pase lo que pase.

 

¿Qué te ha parecido la entrevista? Para mí ha sido una gozada recibirla y presentárosla y aunque Cristina no haya pasado por reproducción asistida, si ha vivido la infertilidad y toda su manera de trabajar nos encaja perfectamente.

Acerca del autor

Eva María BernalEva María Bernal Eva María Bernal

Quizás también te interese:

2 pensamientos en “2ª parte de la entrevista a Cristina Enjuto, terapeuta especializada en infertilidad

  1. Jose Salgado

    Sobre el punto 10, y como afectado, creo que lo más fácil es seguir la curiosidad del niño cuando preguntan, y en mi caso, en vez del clásico cuento de la semilla del papi en la mami, incorporamos el doctor piruletas, ayudo a los papis a buscar semillas porque el papi las había perdido, porque es un poco despistado (cosa que ya saben y me dicen, que soy un despistado). Creo que es una forma más natural y que pueden llegar a entender el proceso sin crear demasiados problemas.

    Responder
    1. Eva María Bernal Post author

      Hola, José:
      Muchas gracias, lo primero por que… ¡eres el primer hombre que escribe en este blog! ¡gracias, gracias y gracias! Y no sólo eso, sino que eres el primer hombre en nueve años que llevo en reproducción asistida que comenta que ha necesitado donación de semen.
      Enhorabuena a tí, a tu pareja y sobre todo a ese niño.
      Está genial la historia que le contáis.
      Como digo yo siempre , la metafísica ya irá llegando, pero sobre todo nunca vamos a tener que sentarnos con nuestros hijos y decirles: Hijo, tengo que contarte algo…
      Va a estar incorporado de siempre.
      José, ¡gracias de nuevo!

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *